martes, 24 de mayo de 2011

Héroes de papel - 300

Hoy nos alejamos por una vez de las películas de superhéroes, aunque eso no quiere decir que en la película a la que hoy va dedicada la sección, 300, no vayamos a encontrar épica, y mucha.


La trama de la película transcurre en un corto lapso de tiempo, el que dura una batalla. Y es que eso es 300, ni más, ni menos, la explicación de una batalla, mítica donde las haya, la de los 300 espartanos del rey Leónidas, que resistieron en el estrecho paso de las Termópilas a las incontables huestes de Jerjes, el rey de los persas, y que sirvió para dar tiempo a organizarse a los ejércitos de las demás polis griegas.

Como sabréis, 300 se estrenó en el año 2007, y su director fue Zack Snyder, del que ya destacamos su buen hacer en Watchmen. Y en ese sentido, aunque a mi parecer 300 queda lejos de la película que cuenta las andanzas de los Minutemen, muestra el mismo respeto por la esencia del original, si obviamos algunas variaciones de la trama a las que la industria nos tiene por desgracia ya acostumbrados.

Tengo que decir que cuando vi por primera vez 300 no había leído el original de Frank Miller. Había odio hablar de él, muy bien, como de otras obras suyas, Sin City o Ronin entre ellas, pero ni la serie limitada ni la posterior recopilación, en formato de novela gráfica, de 300 no habían llegado a caer en mis manos. Como ya he dicho en alguna ocasión, para mí la fidelidad al original es un elemento muy importante a la hora de juzgar las adaptaciones que se hacen al cine de obras del noveno arte y, como no había leído el cómic, pues vi la película con los ojos de un espectador no iniciado. Lo que más me llamó la atención fue la estética y la ambientación, con esos tonos más bien apagados, aunque abundan los claroscuros, y en los que destaca sobretodo el rojo de las capas de los espartanos, y de la sangre, que brota a raudales por doquier, o las imágenes de las características filas de los espartanos, erizadas de lanzas y espadas. Al margen de eso, 300 me pareció una buena película de acción, bastante entretenida, aunque en algún momento llegara a encontrar demasiado largas las escenas de lucha, alguna de ellas de estética bastante videoclipera, y quizás algunos excesos en cuanto a las dosis de violencia. Eché a faltar, también, un poco más de trasfondo histórico y un pelín más de profundidad en los diálogos. De hecho, casi la película le gustó más a Reichel, por el tema de las famosas “tabletas de chocolate” que lucen los espartanos, que al margen de la capa y el casco visten poco más que un taparrabos; una expresión, esta de las “tabletas”, que irremediablemente vuelve a su boca cada vez que sale a colación la película. Huelga decir que la ambientación y la atmósfera que recrea la cinta se debe a que buena parte de ella está rodada con la técnica de superposición de croma, y que en el film abundan los efectos especiales y elementos hechos a base de ordenador.

Pero cuando leí el cómic, la película adquirió una nueva dimensión para mí, ya que pude valorar el buen trabajo hecho por el equipo dirigido por Snyder, que muestra una gran fidelidad por el original, especialmente en lo que se refiere al aspecto visual; esa fidelidad que por desgracia tanto se hecha a faltar en muchas de las adaptaciones de cómics que nos está ofreciendo últimamente Hollywood. Leyendo la novela gráfica me di cuenta de que 300, la película, no era mucho más, pero tampoco mucho menos de lo que era el cómic de Miller (de hecho, en este sentido, cabe destacar que el propio Miller participó en el rodaje de la película, como productor ejecutivo y consultor): 300, la película, es violenta porqué la novela gráfica lo es, y si a los espectadores del cine no se le dieron demasiados referentes históricos, o poco más que no fuese músculos, acero, sangre y testosterona es porqué eso es precisamente lo que se encontraron los lectores en 1998 cuando se publicó por primera vez la serie limitada. Pero lo que más me admiró es que la película reproduce, plano a plano, las viñetas del cómic, de manera que se pueden encontrar innumerables escenas que son calcadas a los dibujos de la novela gráfica. Se trata de momentos clave, que en el cómic se presentan como una sucesión de imágenes icónicas, y que en la película se ponen en un contexto de movimiento.


En definitiva, la impresión principal que me queda de la película es que 300 es una fiel adaptación de lo que es, ni más ni menos, que la explicación de una batalla, repleta por tanto de acción y excesos en cuanto a las dosis de violencia, y con sangre que brota a raudales por sus páginas, y que ahora también surge a borbotones de las pantallas.

6 comentarios:

Rudu dijo...

Buen Post Sergi!
Para mí, es una de mis películas favoritas (será por las tabletas XD), y no me importa ni mucha sangre ni nada, es más me gusta que haya tantas peleas y esas cosas. Es una película digna de "ya deberias haber visto"
Con referencia al cómic no puedo decir nada porque no lo he visto siquiera...

Un saludo!

T-800 dijo...

Yo tampoco se mucho del comic, pero se que el film es corto y va directo al grano. Su banda sonora es genial y su fotografía brutal. Una gran película, aunque me gusta bastante más Watchmen, del mismo deirector.
Saludos.

Sergi dijo...

Gràcias por vuestro comentarios. Os recomiendo el comic, seguro que no os defraudará.

Saludos!

Richi dijo...

Más o menos estoy de acuerdo contigo. No es una peli basada en la historia sino una adaptación de un cómic que por cierto es bastante corto. Al llevarlo a peli tuvieron que rellenar por el medio, por eso ponen toda la historia de la mujer. En resumen es una historia "épica", como diría Conan, "de pocos contra muchos", el trasfondo histórico es una mera excusa.

Sergi dijo...

Gracias por tu comentario, Richi.

Me alegro de verte por aquí!

sofia martínez dijo...

¡El final no me agradó! Como todos los filmes, esta película tiene puntos buenos y malos. Me fascinó su apuesta visual, sus barrocos planos, sus estudiadas composiciones a cámara lenta y esa sorprendente falta de camisetas y ropa en general de sus musculosos protagonistas y los que entrecerrando los ojos se centran en el mensaje que ofrece, que tildan de fascista. Por lo tanto, "300" tiene un mérito innegable; es la única película que ha conseguido que la gente aplique el adjetivo fascista donde corresponde, al menos en tanto a lo que de militarista, homofóbica, racista y eugenética tiene. Eva Green hace una escena erótica épica, por cierto, en Penny Dreadful hace otro de los papeles más cautivadores, realmente es una gran actriz.