viernes, 26 de noviembre de 2010

Películas que no recomendarías ni a tu peor enemigo- Carretera Perdida




Hoy me cuelo en la sección de mi querido hermano para saldar una cuenta pendiente que tengo con el señor David Lynch. En mi familia tenemos poca memoria, o más bien selectiva, y para respetar la estructura de Rudu, puesto que estoy en su espacio, empezaré diciendo que me acuerdo de poco de lo que pasa en esta película. Así pues, al más puro estilo Lynch, vamos a pasar absolutamente del argumento (entre otras cosas porque tampoco sé muy bien si lo hay) y vamos a hablar de sensaciones y sentimientos.
Corría el año 97, y yo era una adolescente que no sabía nada de David Lynch más que había dirigido un capítulo de Twin Peaks y suya era también la idea original. Todo el mundo había visto Twin Peaks (menos yo) y a todo el mundo le gustó, así que me fui al cine dispuesta a descubrir al genio.
Descubrir, no descubrí nada, y de hecho de la película sólo recuerdo que Bill Pullman a ratos no era Bill Pullman, pero ojo, era la misma persona con otra cara y otro nombre, cuestión que desencadena una serie de hechos que tampoco fui capaz de poner en claro.
Primera sensación: confusión. Es la primera vez que en un cine veo que nadie (absolutamente NADIE) se levanta de la butaca hasta que no se encienden las luces. Casi nos tuvieron que echar. Y es que todos esperábamos:
a) Una explicación
b) Que saliera en pantalla el director diciendo que aquello era un experimento sociológico.
Total, que sumida en un trance de duda y desconcierto, me encuentro en el lavabo a una señora que me dice: "Nena, ¿tú has entendido algo?"
A lo cual contesto "pues mire, no".
"¡Ay nena, no sabes la alegría que me das, que ya pensaba que no había entendido nada porque soy demasiado mayor para esto". A día de hoy aún pienso que esta señora era una aparición creada por mi subconsciente para no sentirme tan lela.
Así pues aquel día aprendí dos cosas:
- que hay cine que sólo puede verse bajo el efecto de las drogas
- que nunca se es lo suficientemente joven para afrontar una película de Lynch cuando sabes lo que te espera.
Como no consumo sustancias estupefacientes y nunca podré ser más joven de lo que soy ahora, más me vale que no vea nada más hecho por este individuo.
Y si hay algún "Lynchadicto" en la sala, que hable ahora o calle para siempre.

8 comentarios:

Rudu dijo...

Usurpar secciones no esta bien, ya sé que tu sección no vale un pimiento, pero venir a mi casa a robarme lo que es mio... jajajja, es coña.
Como no se ni quien es ese señor (de oidas conozco Twin Peaks, ya que era algo joven en aquella epoca), solo puedo comentarte eso.

Nina dijo...

Y el maestro hizo su aparición. Y lo crucificaron. Pero no pasa nada, resucitará al tercer día.

Javi dijo...

Tómatelo como una pesadilla en la que un hombre (Bill Pullman) no tiene dos personalidades, sino 8 o 10 diferentes. Lo importante en esta pesadilla no es tratar de entenderla, como si fuera una película al uso con su argumento claro y sin complicaciones, sino que produzca sensaciones y a partir de ahí ir sacando tus propias deducciones. Es un cine sugerente más que racional, y aquí las emociones lo son prácticamente todo. Además visualmente es pura fascinación, como lo suelen ser los sueños. David Lynch es un creador de sueños en el cine, pero no en el sentido en el que se suele entender, eso de que el cine es soñar, sino en el de que su cine es de contenido fundamentalmente onírico. Un saludo y simpática entrada, Reichel.

Reichel dijo...

Gordi, ¿eso quiere decir que me va a tocar criticar contigo una peli de Lynch y que esperas que me guste?

Reichel dijo...

Hola Javi. Me imaginaba que la cosa iba por ahí, pero interpretar los sueños de los demás siempre es complicado.
Como siempre, gracias por tus comentarios (sabía que había algún Lynch-fílico entre la audiencia, jeje)

Ariadna dijo...

Hola Reichel, me encanta vuestro blog, pero nunca me había dado tiempo a escribir nada (mi gran problema es el tiempo, no es que tenga grandes obligaciones, es que soy un pelín perezosa...). Pues yo no soy nada lynchadicta y estoy de acuerdo contigo, Carretera perdida me parece un timo (lo siento, Javi, ya sabes que casi nunca coincidimos :( . De verdad, yo creo que Lynch puso en el guión lo que le pareció, sin sentido ninguno, y dejó a los demás la tarea de intentar interpretarlo, pero a mí me parece que no hay nada que interpretar, ni me inspiró ninguna emoción, ni nada de nada, me quedé con cara de tonta...

Reichel dijo...

Muchas gracias Ariadna! Te esperamos por aquí cuando quieras!

Anónimo dijo...

No estoy en absoluto de acuerdo en que esta pelicula sea de libre interpretacion, ni que sean pesadillas... Esta bastante clara, de hecho es un guion lineal solo que si coges la estructura del mismo tienes que leerla como una galleta de esas que gira sobre si mismo... mierda, es mas dificil describir la galleta de ejemplo que el guion en si xD!

Bueno, digamos que a partir de un punto parece que deja de ser lineal porque a un tipo le brilla la cabeza en una celda y se convierte en otro. Ese es el punto en el que sin "descarrilar" de la "via" del argumento, hemos ido en realidad a la via de al lado, como en un cambio de agujas.

Por lo demas todo se entiende, un matrimonio recibe videos de ellos mismos en su casa, el tipo mata a su mujer, se convierte en otro. El otro es un chico que habia desaparecido, nadie sabe pq estaba en la carcel, vuelve al trabajo y conoce a la mujer del matrimonio pero en su "otra vida". Ahi puedes interpretar que es "otra dimension de esa mujer" pero yo creo q no, es ella q paralelamente a su matrimonio se dedica a ser una guarrilla de cuidado pq su marido se corre demasiado rapido. A partir de ahi el chico en realidad lo que esta descubriendo es lo que querria haber descubierto el marido del principio.

Bueno vale, ya lo dejo. Me explico fatal, para mi fue bastante mas facil entenderla que explicarla. Eso si, porque la he visto 3 o 4 veces.

Pero que de onirico y subjetivo de cada uno nanai.

Por cierto que esta peli al lado de Inland Empire es clasica y normalita. Esa ya si que no pillo ni los creditos.