jueves, 18 de noviembre de 2010

Revisitando clásicos- El Verdugo (homenaje a García Berlanga)



Como buenos cinéfilos aficionados que somos, es nuestro deber recordar al maestro Berlanga, fallecido la semana pasada y hacerle un homenaje en forma de recuperación de uno de sus clásicos más notables.
Había donde elegir, desde Bienvenido Mr. Marshall a La Vaquilla (pocas películas me han hecho reír tanto como esta, a la par que me dejaba un regusto amargo, al más puro estilo Berlanga), pero de entre todas me he decantado por El Verdugo, excelente retrato de la España de la posguerra y valiente alegato contra la pena de muerte en tiempos de dictadura (sutil, eso sí, tanto como para pasar la censura de la época, que no era poco).
El Verdugo es la historia de un muchacho llamado José Luis, de profesión empleado de pompas fúnebres (enterrador, vamos), que una buena mañana conoce a Amadeo (grande Pepe Isbert!), verdugo confeso y en ejercicio. Las cosas de la vida hacen que, a pesar de sus recelos iniciales con respecto a la figura del verdugo, acabe convirtiéndose en parte de su familia y, muy a su pesar y teóricamente arrastrado por las circunstancias, en su sucesor. A través de la historia de José Luis, podemos observar la situación de la España de la época, en que la gente soñaba que un piso en un polígono de viviendas sería un palacio y se acaban encontrando con un cuchitril enano en que a duras penas cabe una familia, y en que las penas y penurias económicas obligan a aceptar cualquier trabajo, aunque sea el de verdugo, porque como dice Pepe Isbert “mientras haya pena de muerte, alguien la tendrá que ejecutar”. José Luis y su resistencia a hacerse cargo del puesto de su suegro, ejercen de voz de la conciencia contra una pena de muerte tristemente presente en la sociedad, hasta el punto de parecer que es él el que va a morir y no el reo, cuando debe cumplir con su deber.
En definitiva, buen cine para pensar y para disfrutar.
Gracias maestro!

1 comentario:

Javi dijo...

Es el mejor Berlanga. Su humor negro y su estilo único y personal son un referente.