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martes, 29 de marzo de 2011

Héroes de papel – Watchmen

Una de cal y otra de arena. Si la semana pasada tocaba destripar un bodrio como “Vengador”, hoy toca loar las excelencias de Watchem. Como dije ya en mi última crítica, para mí la fidelidad al original es un elemento muy importante a la hora de juzgar las adaptaciones que se hacen al cine de obras del noveno arte y, en ese sentido, Watchmen se lleva la palma.

Huelga decir que con esta crítica voy en contra de nuestro compadre Rudu, que le dedicó a la cinta un post en su controvertida sección “ni a tu peor enemigo”. Ya en aquel momento hice un extenso comentario, donde califiqué la cinta de muy buena película, y ahora me reafirmo, punto por punto, y me explayo.


Para quien no lo sepa, Watchmen es una de las grandes obras maestras del cómic, firmada por Alan Moore (guion) y Dave Gibbons (dibujo) y publicada por DC cómics durante los años 1986 y 1987. Una obra cruda, compleja y desgarradora, fiel retrato del desencanto y, si me apuráis, del más autentico terror que caracterizó a los primeros ochenta, con un mundo a punto de irse al carajo por un holocausto nuclear ocasionado por una guerra entre las dos grandes superpotencias, los EEUU y la URSS, que se adivinaba en aquellos momentos inminente. Además, la novela gráfica, distribuida en doce entregas, aborda el género de los superhéroes con un estilo hiperrealista (con personajes la mayor parte de ellos sin superpoderes) y que en buena parte se adelantó a su época, con unos caracteres (El Comediante, Rorschach, Búho Nocturno, Espectro de Seda, Dr. Manhattan y Ozymandias), llenos de profundidad, de dobleces y imperfecciones, y con una personalidad de lo más compleja.

A grandes rasgos el argumento se desarrolla de la siguiente manera: en un mundo en que después de una larga temporada de éxitos, los superhéroes fueron prohibidos, mediante la llamada “Acta de Keene”, que prohíbe las actividades de los héroes, se produce un misterioso asesinato, el del Comediante, y otro de los vigilantes, Rorscharch, creyendo que el asesinato forma parte de una conspiración para eliminarlos, decide investigar el caso, buscando para ello la colaboración de sus antiguos compañeros.

La película, dirigida por Zack Snyder (autor también de 300), pese a algunas variaciones, como el final (un final que, por otra parte, no desmerece en nada al original), resulta ser una fiel adaptación, quizás la más fiel que he visto nunca en cuanto al género se refiere, con multitud de planos que son calcados a viñetas del cómic, con multitud de diálogos que se han reproducido de forma original, y manteniendo algunas escenas que, por su crudeza o su tono políticamente incorrecto, por sus dosis de sexo o de violencia, hubiera sido seguramente más fácil ahorrarse. En definitiva, una película que, en su conjunto, muestra un gran respeto por la esencia del original.

En este sentido, es cierto que la película se ha criticado por aspectos como su falta de ritmo, por ser demasiado dispersa y por su excesiva duración. No estoy de acuerdo con ninguno de estos puntos. La reflexión que me viene a la cabeza, en este sentido, es que quizás no era una película demasiado apta para un público no iniciado, ya que para disfrutarla por entero era bastante básico haberse leído antes el cómic. Supongo que el evitar cometer este “pecado” y, por el contrario, el intento de conseguir el éxito entre nuevo público es el que hace que, a menudo, las adaptaciones de héroes de papel al cine acaben decepcionando a aquellos que como yo, siendo frikis del cómic, buscamos ver algo lo más fiel al original posible.

Personalmente, una de las cosas que más me gustaron, además de la estética, la atmosfera y el impacto visual, así como los constantes guiños al cómic, fue la banda sonora y la manera como está introducida en la película, con temas de lo más logrados. En este sentido, se pueden destacar escenas como la del funeral del Comediante, con el Sounds of Silence de Simon and Garfunkel, la del Napalm en Vietnam (en la trama, rayos del Dr. Manhatan) con el All Along The Watchtower de Jimi Hendrix o como la escena de sexo entre el Buho y Espectro de Seda, con gatillazo inicial y posterior resarcimiento por parte del primero, con el Hallelujah de Leonard Cohen de fondo. Pero si me tengo que quedar con alguna, como seguramente mucha gente, me quedo con la intro, en la que, mientras aparecen los títulos de crédito, al tiempo que suena el The Times They Are Changing de Bob Dylan, se van sucediendo escenas que te ponen en contexto y te resumen la historia de la primera generación de Minutemen. ¡Sencillamente impresionante!


En fin, se trata, a mi parecer, de una muy buena peli, quizás no de 10, si piensas en ella en términos exclusivamente cinéfilos, pero si una muy buena adaptación de una auténtica obra maestra de los cómics. El resultado tiene más mérito aún, si se tiene en cuenta que Watchmen a menudo se había considerado como imposible de trasladar a la gran pantalla, por su gran complejidad, incluso por parte del propio Alan Moore.