Wall-E…
Esta semana vuelvo a la carga con otra película Pixar, supongo que ya sabéis que se trata de Wall-E…Una magnífica película que vuelve a dejar claro que la animación no es una cosa de niños, y que para apreciarla da lo mismo pasar o no de los once años.

Si tengo que calificar la película Wall-E con una palabra me decantaría por: Sorpresa. Y es que para mí esa es la sensación más importante que siento después de ver la película. Sorpresa porque una vez más Pixar vuelve a llegarnos a la fibra sensible. Sorpresa porque durante el film te olvidas de que los protagonistas son robots, ya que descubres que son mucho mas humanos que algunos de los que presumimos ser de la especie. Sorpresa porque nunca esperé encontrarme con una película muda en pleno siglo XXI. Sorpresa por la conexión tan perfecta que se hace durante la película de las distintas tramas de la misma…
Y es que Wall-E nos traslada a un futuro desolador, en el que la tierra no es más que un vertedero poblado por un solitario robot de limpieza, cuya misión es liberar el planeta de toda la mierda que los humanos han generado para volver a él algún dia. Aún con este panorama el pequeño Wall-E consigue sacarnos una sonrisa con sus torpezas o su Síndrome de Diógenes (porque anda que no tiene recogidas cosas en su casa…) porque a pesar de ser un robot es mas humano y mas cercano que algunos actores que hay por ahí…Pero todo en la rutinaria vida de Wall-E cambia el día que Eve aparece en el planeta en busca de algún resto de vida…
Si bien el pilar fundamental de la película es la historia de amor entre Wall-E y EVE no es para nada es lo más importante. A la vez que nos narran sus devaneos amorosos se hace una mordaz crítica al ser humano por su capacidad destructiva y su falta de remordimientos (Sí, es otro canto a la naturaleza como “La princesa Mononoke”) a la vez que nos dan un toque de atención con el típico tono Disney al final de la película, en la que al final los hombres reaccionan un poco y tratan de corregir sus errores y espabilar…
Una explosiva mezcla entre una animación logradísima (por no decir perfecta), una banda sonora que acompaña la historia en todo momento, y la trama, dulce, pero no empalagosa, hacen de esta película una delicia digna de ver.
Sólo me quedan dos cosas por decir a cerca de Wall-E: La primera, que si no la has visto ya sabes lo que tienes que hacer porque te pierdes una obra maestra. La segunda: Este post se lo dedico a SLY.