domingo, 31 de octubre de 2010

Crítica de la semana: "Buried (Enterrado)"

"Toda la grandeza de Estados Unidos cabe en un ataud..." por Reichel

Y le sobra espacio, señores. Porque en esta película, más allá de presenciar la agonía de un pobre hombre que se despierta un buen día en un ataúd a dos metros bajo tierra, asistimos a un ejercicio impresionante de crítica feroz a la sociedad americana. Desde la teleoperadora que sacaría de sus casillas a la persona más paciente del planeta (cuanto más a alguien que está atrapado) hasta el prototipo de jefe de recursos humanos cabrón y sin escrúpulos que es capaz de dejarte sin oxígeno a larga distancia. Nota mental: si algún día acabáis como este pobre hombre (dios o el diablo no lo quieran) no cojáis nunca el teléfono a un tío de estas características.

Por lo que respecta a la atmósfera y el tema de la película en si, debo decir que me ha resultado asfixiante desde el minuto cero. El director consigue que te agobies, te ahogues y te desesperes con Paul Conroy en cada momento de su periplo claustrofóbico, manteniendo el suspense (y el mal rollo, porqué no decirlo) hasta el final, sin saber si saldrá o no vivo hasta el minuto 93.

En fin, que aunque no sea la primera vez que se usa esta idea en el cine o la televisión (en CSI, sin ir más lejos), el planteamiento y, muy especialmente, la soberbia interpretación de Ryan Reynolds (lástima haberla visto doblada) hacen que sea digna de ver. Las grandes superproducciones deberían aprender la de cosas que se pueden hacer sentir (y padecer) con poco espacio, un buen actor y un zippo.

Puntuación: 8,5



"Experimenta Buried" (una crítica de Nina)

Las promociones de Buried (Enterrado) rezaban con la frase que me sirve de título. Y nunca una frase fue tan bien utilizada para promocionar algo. Ni el "Mi papá lo arregla toro, toro y toro" de Catalana Occidente. Estamos ante una de las experiencias más claustrofóbicas realizadas en cine. Un acto de angustia. Es difícil estar en la sala y no tener ganas en algunos momentos de salir a tomar el aire y a ver la luz del sol, o a que te caiga lluvia encima. Rodrigo Cortés consigue localizar 90 minutos de buen cine en... no sé, ¿3 metros cuadrados?
Se me antoja harto difícil hacer esta crítica sin desvelar más de lo que me gustaría… Lo primero que puedo señalar es que, después de esta película, muchos de los prejuicios que tenía para con Ryan Reynolds me los voy a tener que tragar con patatas, porque hace una actuación digna de elogio. Se quema las manos, se mueve en un espacio increíblemente pequeño y claustrofóbico (como ya he dicho antes)… Y a saber cuanto aire rancio debió de respirar en el rodaje de la cinta.
Lo segundo que me gustaría señalar es la mala leche con la que el guionista trata la estupidez humana, más concretamente la de media Estados Unidos. Y ya no sólo su estupidez, también su avaricia, codicia, arrogancia e hipocresía. Hay momentos en la cinta que consiguen despertar tu ira más homicida y que, incluso, pueden resultarte no del todo verosímiles (en mi caso fue así en algunos momentos puntuales), hecho que consigue quitarle algo de mérito a la cinta, aunque, también, sin pretenderlo, esos momentos se convierten en pequeños respiros. ¿De qué? Pues de estar enterrada en un ataud bajo tierra claro. Porque, sin duda, tú estás ahí dentro con Reynolds. ¿O es que no te habías dado cuenta?

Nota: 7'6

viernes, 29 de octubre de 2010

Revisitando clásicos




¡Bienvenidos al mundo viejuno!

Hoy inauguramos sección y, dada mi condición de hermana mayor de estos dos individuos que monopolizan el blog, inevitablemente me toca a mí hacerme cargo de la recuperación de clásicos (algunos de los cuales, ya os lo digo, no serán tan antiguos como el de hoy, porque me reservo el derecho de incluir algún que otro “clásico contemporáneo”).
A lo que vamos. Para empezar con buen pie, el primer clásico a recuperar es “M, el vampiro de Düsseldorf” de Fritz Lang. Se estrenó en 1931 y está inspirada en la historia real del asesino Peter Kurten, detenido un año antes del estreno de la película y guillotinado dos meses después del estreno de la misma (pelín escabrosillo me está quedando esto…).

Es el primer film sonoro de Lang, cuestión que deviene importantísima, porque sin sonido no hubiera sido posible captar la atmósfera real de esta película, empezando por el canto de los niños y siguiendo por el silbido del criminal que precede i/o acompaña la “caza” (melodía que hemos escuchado en muchísimas ocasiones). De hecho hoy he descubierto que el silbido que escuchamos es del propio Fritz Lang, cosa que me ha parecido de lo más curiosa.

A parte del sonido, esta película no sería lo mismo sin su protagonista, Peter Lorre. Sin verter ni una gota de sangre, sin ver una sola imagen escabrosa o violenta, tan solo con su mirada, con su expresión, con su actitud, consigue que este sea uno de los asesinos más inquietantes de la historia del cine. Da auténtico miedo porque transmite perfectamente la imagen de ser perturbado y mentalmente enfermo.

Especialmente interesante me ha parecido el papel de los ladrones, mafiosos y gente de malvivir en general que, viendo acosada su actividad por la policía en su intento (infructuoso) por encontrar al criminal, toman el mando de la situación y se convierten en los adalides de la justicia. Una situación realmente paradójica, sin la cual no hubiera sido posible la escena final, en la que incluso se puede llegar a sentir lástima por el asesino.

Hay quién dice que esta película es también una alerta de la ascensión nazi, pero yo (como me pasó con La Cinta Blanca) no lo he sabido ver, más allá de la actitud marcial del jefe de los ladrones. Creo que va a ser que soy poco amiga de la metáfora (o que pierdo neuronas con los años).

Si no la habéis visto, buscadla, merece la pena.

jueves, 28 de octubre de 2010

Personajes insoportables


Ex Aequo en el día de hoy para Rino y su compañero de fatigas “Phillip”, o como se escriba. Ambos dos de la película Fatso. La película en sí es mala, pero es que los personajes a mi me cayeron “gordos” (nunca mejor dicho casi desde el principio).
Rino es un obeso, antisocial adicto al porno, que se pasa el día “auto complaciéndose” (que culto me ha quedado eso), y dibujando un comic porno en el que solo salen animales, el cual dice mucho de su posible estado mental.
Phillip, es un petardo con todas las letras. Un tío putero, con más morro que espalda y que encima se pone celoso si Rino intenta hacer algo que no es con el, vamos otra
joyita.
Las pintas de ambos hablan por si solas.


Realmente se complementan bien, la dupla perfecta… Pero no para mí.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Películas que ya deberías haber visto


Una semana después, volvemos para recomendaros películas que creo que ya deberiais haber visto. Esta vez, le toca al gran Wong Kar Wai, con "My blueberry nights". Sé que aquí me voy a ganar unos cuantos detractores al decir que, para mí, esta es, sin lugar a dudas, la mejor película de Kar Wai. Me encantó "In the mood for love", "Happy together" me resultó más que interesante y todavía no he tenido la oportunidad de ver "2046", pero las sensaciones que consigue dejarme "My blueberry nights" después de cada visionado no sólo no consiguen dejármelas ninguna de las películas de Kar Wai, sino que, es posible, que ninguna otra película que haya visto.
La película nos cuenta la historia de Elisabeth, una chica que, después de acabar con su novio, decide emprender un viaje para encontrarse a ella misma. Por el camino hará amistad con una serie de personajes que la ayudarán a cumplir su objetivo, y a dar razones para escribir a Jeremy, el camarero que la espera en Nueva York.
Estamos ante una película de una belleza inconmensurable. Ante un ejercicio de actuación por parte de absolutamente todos los actores (mención especial para Rachel Weisz, que en esta película se convirtió en una de mis actrices favoritas, junto con otra grande como es Natalie Portman) digno de admiración. Ante unos diálogos que son poesía pura. Ante unos silencios que son regalos. Ante una de las mejores bandas sonoras de los últimos años.
Norah Jones debuta en la actuación en esta película y cualquiera lo diría. Se come la pantalla, se transforma en Elisabeth y deja de ser Norah, e incluso, a veces, cuando de fondo suena alguna canción suya, no eres capaz de relacionar a la chica que ves en pantalla, con la chica que canta al fondo. Como ya he dicho antes, caso a parte es Rachel Weisz. Cada vez que la veo entrando a ese bar tengo la impresión de que tiene una de las alma más herida que he podido ver en el cine. Jude Law, para mi gusto un actor bastante limitado, hace aquí uno de sus mejores papeles junto con "Closer", sientes la espera con él, escuchas las historias de las llaves y deseas, porqué no, que tenga un trozo de tarta para ti. Y de Portman... Todo lo que pueda decir de Natalie sería una redundancia.

10.

"How do you say goodbye to someone you can't imagine living without? I didn't say goodbye.
I didn't say anything. I just walked away.
At the end of that night I decided to take the longest way to cross the street."

martes, 26 de octubre de 2010

Próxima Crítica: "Buried (Enterrado)"

Pues sí, amigos. Este fin de semana os ofreceremos la crítica de "Buried (Enterrado)", película de Rodrigo Cortés (también director de la más que interesante "Concursante"). Reichel y una servidora iremos a verla este viernes, así que todavía no os podemos adelantar si las críticas serán buenas o malas, porque no sabemos que sensación nos producirá.
Pero antes, posiblemente tengais una entrega dedicada a "Personajes insoportables" y una nueva adquisición a "Películas que ya deberías haber visto".

¡Saludos!